sábado, 17 de noviembre de 2012
La ofensiva del Tet
viernes, 16 de noviembre de 2012
Carta a Milena Jesenská
martes, 13 de noviembre de 2012
Sesión continua
lunes, 12 de noviembre de 2012
Adictos a la lujuria.
domingo, 11 de noviembre de 2012
Mensaje en clave interceptado por la 164ª División Ligera Afrika.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Acto III.
lunes, 5 de noviembre de 2012
La forma correcta de escribir el destinatario en un sobre.
miércoles, 4 de abril de 2012
MENÚ DE SEMANA SANTA
Para desayunar, flatoril con chocolate con churros y una manchada. De aperitivo, otro flatoril con un lansoprazol, cerveza, tapas de tortilla de patatas, ensaladilla rusa, montadito de lomo, empanada, vino tinto y vino dulce. Y ya casi ni comes pero si lo haces, trigo con morcilla y de postre un pankreoflat y papaviejos con varias onzas de chocolate. A la tarde un té rojo con anís y omeoprazol. Por la noche más cervezas y más tapas, chipirones, aguja a la plancha, hamburguesa, pulpo y cherigans, muchos cherigans, de atún, de roquefort, de jamón serrano, más vinos y por la noche whisky con coca cola y ginebra con tónica. Antes de dormir, un pantoprazol.
sábado, 10 de marzo de 2012
Pero en realidad quiero ser Robert Shaw
Quiero ser Robert Shaw. Quiero arañar una pizarra cuando haya mucha gente discutiendo en voz alta y quiero decir no es como ir a la laguna y pescar cangrejos. Quiero enseñar mi cicatriz y contar que me hice quitar un tatuaje que ponía Indianápolis. Quiero beberme una lata de cerveza de un sorbo y estrujarla con una sola mano. Y cantar ya me marcho de aquí, bella dama española. Quiero ser el secuestrador de un vagón de metro y disparar a un rehén por la espalda mientras camina por la vía. Quiero decirle a Walter Matthau con mi perversa sonrisa, denegado, faltan 28 minutos. Y antes de secuestrar el vagón de Pelham 1,2,3, haber sido un oficial militar mercenario en África al frente de un batallón. Quiero dar esas órdenes precisas, exactas, frías, cortantes. Quiero ser el Oberst de una división Panzer en los momentos más bajos de la Whermacht, y dirigir una batalla desesperada en medio de los bosques de las Ardenas. Y decir que el frente ruso no contribuye precisamente a engordar a la gente. Y reprender a mi chófer diciéndole que se comporte como un verdadero soldado. Quiero llevar un terno elegante y que Paul Newman me deje sin blanca jugando al póker en un tren. Ser un gánster estafado y usar bigote.
miércoles, 8 de febrero de 2012
domingo, 5 de febrero de 2012
En realidad soy Kevin Costner
viernes, 3 de febrero de 2012
Tomo nota
Algunas veces pienso algo que quiero anotar pero siempre ocurre cuando no llevo encima la maldita libretita de notas y si la llevo no me apetece nada anotarlo. Tengo un montón de esas libretitas, poco moleskines, que compré pensando lo necesarias que serían para esos momentos pero que una vez compradas ya nunca caigo en la cuenta de que hay que llevarlas. Podría hacer las anotaciones en el móvil que creo que tiene alguna aplicación para tomar notas, inventada para que sea lo más difícil posible encontrarla y aún peor hacer la anotación, aun con teclado alfanumérico. Ya sólo me queda pues el recurso de la servilleta de papel y el bolígrafo prestado, recurso que a veces uso y que luego tiro conscientemente a la papelera (justo después de hacer la anotación). Al fin me llevo la maldita libretita y anoto las ideas sobre las que me gustaría hacer un artículo para el periódico, los libros que me gustaría leer, la música que me gustaría escuchar, las películas que me gustaría ver y ya puestos la idea que se me había ocurrido para una entrada para el blog que me gustaría escribir. Y finalmente ni escribo esos artículos, ni leo esos libros, ni veo esas películas, ni escucho esa música ni por supuesto escribo la maldita idea que se me ocurrió para la entrada del blog pero eso sí, anotadas están.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Cutrebar de toda la vida
sábado, 24 de septiembre de 2011
Necesitamos otro Einstein.
En 1887, Michelson y Morley llevaron a cabo probablemente el experimento más importante de toda la física. Y simplemente lo único que hicieron fue medir con precisión la velocidad de la luz. Esto, que parece muy sencillo, no lo es tanto si queremos que el movimiento terrestre no influya en nuestras mediciones. Imaginemos que queremos cronometrar cuánto tarda una persona en dar una vuelta a un estadio de atletismo. Todos estaremos de acuerdo en que algo clave para cronometarlo bien es que nosotros no nos movamos del punto donde le damos a empezar al cronómetro ya que si nos movemos en sentido contrario al corredor falseamos el tiempo a su favor y si nos movemos en el mismo sentido lo falseamos en su contra. Pues lo mismo le debería pasar a la luz ya que el elemento donde se sitúa el instrumento de medida, en este caso la Tierra, está en movimiento bien a favor o en contra de ella, falseando los datos. Michelson y Morley dieron con la forma de medir la velocidad teniendo en cuenta el movimiento terrestre. Sin embargo, el resultado de las mediciones fue que, se tuviese en cuenta el movimiento de la Tierra o no, la velocidad de la luz era la misma, lo cual, evidentemente, dejó perplejos a todos los físicos, empezando por ellos mismos. El experimento se repitió muchas veces intentado encontrar dónde estaba el error, pero no lo había. Fue necesario que llegara Einstein y en 1905 explicara este fenómeno. La velocidad de la luz (en el vacío) no depende del movimiento del observador, y es por tanto una magnitud absoluta. Para que esto fuese posible, el tiempo debería ser relativo. Nacía así la Teoría Especial de la Relatividad que, por cierto, no dice que todo sea relativo sino todo lo contrario, que hay algo que no es relativo: la velocidad de la luz en el vacío. Al principio nadie le hizo caso ya que la teoría de moda era la existencia de un éter misterioso que influía en todas las mediciones. Precisamente Michelson y Morley buscaban constatar la presencia de dicho éter. Con bastante reticencia por parte de la comunidad científica, la idea, estrafalaria por entonces, de que la percepción, y, por tanto, la medición del tiempo dependían de la velocidad del observador, tuvo que ser aceptada dando a torcer un brazo que llevaba en alza más de 200 años. La teoría del movimiento de Newton, vigente desde la publicación del libro Philosophiæ naturalis principia mathematica en 1687, establecía como condición necesaria la existencia de un tiempo absoluto desde el cual Newton ponía los cimientos de la física tal y como la entendemos ahora. Nadie osó contradecirle, aunque estaba implícito en dicha teoría que algo faltaba, para lo cual se echó mano del famoso éter. Pero no lo hubo. Al final, las ecuaciones del movimiento de Newton sólo eran válidas a velocidades pequeñas donde los efectos relativistas son despreciables. Una consecuencia de la Teoría Especial de la Relatividad es que la velocidad de la luz nunca podía ser superada ya que sólo hay dos opciones, que la masa del cuerpo sea cero, condición que sólo cumplen los fotones, -los componentes de la luz, que tienen energía pero no masa-, o que la energía del cuerpo sea infinita, lo cual no es físicamente posible. Los neutrinos son partículas subatómicas, más pequeñas que el átomo, que están cerca de cumplir la condición de masa cero. Y éstos, al menos según un reciente experimento, han superado la velocidad de los fotones, o sea, la velocidad de la luz. Se realizarán muchas repeticiones y comprobaciones del mismo. Si se encuentra el error la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein seguirá siendo válida para cualquier caso. Si no será un experimento tan o más importante que el de Michelson y Morley y cambiará la forma de ver (y estudiar) la física de los últimos 100 años. Necesitaremos, pues, otro Einstein para explicar el fenómeno.
lunes, 19 de septiembre de 2011
El nuevo robot aspirador
El nuevo robot aspirador llegará pronto a nuestros hogares. Pronto seremos felices. Incluso se recargará solo yendo hacia su fuente de energía. Será como una mascota, como un extraterrestre, como un ET vestido de chacha. Podremos repantingarnos en el sofá y ver una película de serie B mientras el nuevo robot aspirador hace su tarea silencioso y obediente. No sabremos que hacer con las calorías que antes gastábamos y engordaremos inevitablemente. El universo acumulará un exceso de energía no gastada. En las chatarrerías y depósitos de viejos electrodomésticos se hacinarán los viejos armatostes, obsoletos. Y grupos de música rock de nuevo cuño harán canciones sobre el nuevo robot aspirador. Y nosotros nos creeremos dioses. Dioses que ya no tienen nada que hacer. Subirán las audiencias de la tv basura al tiempo que el nuevo robot aspirador recogerá la basura de todos los suelos, lo sucio, la mugre. Y pronto caeremos en discusiones bizantinas sobre filosofía, ociosos. Tendremos tiempo de leer lo cual será un castigo por nuestra soberbia Y seremos más eléctricos, más domésticos. El nuevo robot aspirador leerá poesía y aprenderá a llorar.
