lunes, 12 de noviembre de 2012

Adictos a la lujuria.

Ayer llevé a las viejas cacatúas en el autobús y el demonio era la niñata de la blusa blanca rubia que se metió en mi habitación la noche anterior. Juro que no bebí más de cuatro tragos pero la cacatúa puso a cantar a las demás en el autobús y claro tuve que llevarlas hacia la taberna donde me espera el otro demonio de mujer que me arrastra hacia el fondo y me afeita la barba de cuatro días y observa mi crucifijo colgado del cuello. Claro que tuve robar el delco del autobús porque de no haberlo hecho se hubieran ido todos al infierno siguiendo la ruta estipulada y porque maldita sea tenía que haber teléfono en la taberna para que la cacatúa llamase al obispo y me denunciase por estupro y por llevarlas a todas demonio de niñata incluida a tabernas con demonios de mujeres que me arrastran hacia el fondo. Y hoy volveré al autobús recién afeitado y no miraré al demonio de niñata y sonreiré a todas las cacatúas y no robaré el delco. Iremos por la ruta estipulada para que ninguna cacatúa y menos la niñata se ponga mala de disentería. Cantaré con todas ellas y olvidaré al demonio de mujer de la taberna. Pero huiré con la niñata y ella me dirá que quiere llamar a su madre y yo le diré que no puede ser porque su madre ha muerto. El policía disfrazado ya estaba tras mis pasos ya estaba haciéndose pasar por psicólogo o invitándome a desayunar al día siguiente y la niñata que decía que iba a clases de interpretación a saber donde iba, a saber donde iba. Y el policía no encendía la luz porque quería ahorrar y no encontramos la cama supletoria. Y la niñata me despertó diciendo que había un incendio en el hotel y riéndose a carcajadas, demonio de mujer.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Mensaje en clave interceptado por la 164ª División Ligera Afrika.

El alma con abalorios cien por cien especial ha erigido entre bambalinas una gestión sólida con una impronta como un gran estandarte. Las nubes son gatos disfrazados de pánico haciendo ruido al chocar. Voy a viajar a Beijing con mi personalidad arrasadora mientras en las ciudades llueven hidrógenos que dicen OH. La calle me está grande y escucho edificios en el Teatro. Humano como el espacio crezco de sed y vasos de agua llenan Londres encabezando el río. El invierno ha empezado justo al principio del verano con girasoles en los dedos o botes de luz. Un siglo sin la forma de lo que lo caracteriza hace que este grande llegue. El opio llegará tarde a los bellos ocios llenos de sol en Europa Central a las 14:10.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Acto III.

Si hay que quemar las naves, mejor hacerlo deprisa y aprovechar la combustión para escribir mensajes con señales de humo. Y aspirar el humo como el que aspira el aire de los tubos de oxígeno, en lo más profundo, donde sólo te escuchan los peces. Donde está el hombre de los zapatos de hormigón que estrenó aquel día que se dio un chapuzón desde el puente a medianoche acompañado de unos amigos que le ayudaron a ser un hombre feliz. Montarse en cada tren, seducir a la lectora de novelas con gorro, darle fuego para que queme las naves lo más deprisa posible y aspire el humo lentamente y exhalándolo como el que exhala el aliento en forma de vapor en un día frío de invierno meciéndose por el traqueteo de un tren. Las vías de la seducción te llevarán hacia un largo tunel del que saldrás con un cadáver en el compartimento diecisiete. La cena será francamente mala y las ventanillas se empañarán. En la radio del taxi sonarán melodías de orquesta de jazz y el taxista llevará gorra de plato. Y una vez más en el callejón habrá una pelea de gallos detrás del tugurio donde ponen vasos pequeños de bourbon y alguien soplara una armónica en el callejón del limpiabotas.

lunes, 5 de noviembre de 2012

La forma correcta de escribir el destinatario en un sobre.

Hay que elegir primero el bolígrafo, rotulador o la pluma. Luego hay que leer una meditación de Kafka y hacer como que lloras, beber ginebra y lavarte los dientes. Elegir el color del bolígrafo, rotulador o pluma, lo cual eleva exponencialmente las opciones. Mirar el sobre apaisado durante unos minutos perfectamente alineado con el borde de la mesa e imaginar el desierto de la viñeta de un tebeo, el blanco y perfecto papel del sobre, hacer como que fumas, mirar por la ventana. Comprobar que el bolígrafo, rotulador o pluma escribe sin tachones ni manchas en un papel inservible, comprobarlo otra vez y una vez más para no hacer borrones o quedarse sin tinta. Cambiar la elección por un bolígrafo o rotulador nuevos o una pluma con el cartucho recién cambiado y comenzar de nuevo el proceso. Poner por fin el nombre del destinatario lentamente, con perfecta caligrafía, conteniendo la respiración. Escribir la calle y el número, el piso y la puerta, la ciudad y el código postal. Esperar varios minutos con el sobre perfectamente alineado con el borde de la mesa escuchando una canción cantada por Marlene Dietrich.

miércoles, 4 de abril de 2012

MENÚ DE SEMANA SANTA

Para desayunar, flatoril con chocolate con churros y una manchada. De aperitivo, otro flatoril con un lansoprazol, cerveza, tapas de tortilla de patatas, ensaladilla rusa, montadito de lomo, empanada, vino tinto y vino dulce. Y ya casi ni comes pero si lo haces, trigo con morcilla y de postre un pankreoflat y papaviejos con varias onzas de chocolate. A la tarde un té rojo con anís y omeoprazol. Por la noche más cervezas y más tapas, chipirones, aguja a la plancha, hamburguesa, pulpo y cherigans, muchos cherigans, de atún, de roquefort, de jamón serrano, más vinos y por la noche whisky con coca cola y ginebra con tónica. Antes de dormir, un pantoprazol.

sábado, 10 de marzo de 2012

Pero en realidad quiero ser Robert Shaw

Quiero ser Robert Shaw. Quiero arañar una pizarra cuando haya mucha gente discutiendo en voz alta y quiero decir no es como ir a la laguna y pescar cangrejos. Quiero enseñar mi cicatriz y contar que me hice quitar un tatuaje que ponía Indianápolis. Quiero beberme una lata de cerveza de un sorbo y estrujarla con una sola mano. Y cantar ya me marcho de aquí, bella dama española. Quiero ser el secuestrador de un vagón de metro y disparar a un rehén por la espalda mientras camina por la vía. Quiero decirle a Walter Matthau con mi perversa sonrisa, denegado, faltan 28 minutos. Y antes de secuestrar el vagón de Pelham 1,2,3, haber sido un oficial militar mercenario en África al frente de un batallón. Quiero dar esas órdenes precisas, exactas, frías, cortantes. Quiero ser el Oberst de una división Panzer en los momentos más bajos de la Whermacht, y dirigir una batalla desesperada en medio de los bosques de las Ardenas. Y decir que el frente ruso no contribuye precisamente a engordar a la gente. Y reprender a mi chófer diciéndole que se comporte como un verdadero soldado. Quiero llevar un terno elegante y que Paul Newman me deje sin blanca jugando al póker en un tren. Ser un gánster estafado y usar bigote.

domingo, 5 de febrero de 2012

En realidad soy Kevin Costner

Sí, es cierto. Pensé que nadie lo iba a notar nunca porque a ver qué hace Kevin Costner viviendo en Almería y escribiendo en un blog en español pero así son las cosas. Queridos admiradores (de Kevin Costner, o sea, míos), Hollywood no es lo que dicen ni lo que parece. No es Babilonia, ni siquiera Hollywood, Babilonia. Ni siquiera he estado jamás en Hollywood, Babilonia, yo, Kevin Costner, porque soy de LinWood, California, lo podéis comprobar en Wikipedia, aunque si lo hacéis dudaréis entre LinWood, California o LinWood, Illinois. Yo también dudo bastante, no sobre eso, evidentemente, sino sobre muchas otras cosas. Mi vida es una completa duda existencial, no es fácil ser guapo, rico, famoso y buen actor como lo soy yo, todo eso y más. Otra cosa diferente es vivir permanentemente en Hollywood o en Babilonia, sitio y estilo de vida que conozco sólo de oídas. Mujeres, alcohol, fiestas, drogas, ropa cara, coches de lujo, alfombras rojas, alfombras en el salón del apartamento, manos manchadas de cemento en el Paseo de la Fama, yo pasé de mancharme las manos, que me pusieran una estrella, dije. Y volví a mis meditaciones solitarias. Si veis la que dicen que es mi obra maestra, Bailando con Lobos, lo entenderéis todo, si la veis de nuevo, quiero decir. Así me siento, como en la mayor parte de la (larga) película, solo en medio de la (extensa) pradera. Y por eso me he venido aquí, a Almería, lo más cerca posible de vivir en una permanente película del Oeste existencial. Vine atraído por todo lo que supe que se rodó aquí y pensé que el Oeste,-los almerienses le llaman el desierto- realmente está aquí y no en ninguna parte de Estados Unidos. Aquí están los verdaderos vaqueros solitarios, tan sólos como yo. Y después de ver, buscar y meditar, acabé viviendo en una casa en la ciudad (de Almería) porque ya quería olvidar el Oeste, el desierto, el cine, la fama -y el Paseo de la Fama con sus huellas de manos sobre el cemento, que yo me negué a ensuciar- y sobre todo Hollywood donde nunca estuve, y Babilonia donde estuve menos aún. Y fui a la playa como un bañista más. Y nadie me reconocía, nadie me pedía autógrafos, y fui feliz, algunas veces me decían: me suena tu cara, pero yo decía que pues no sé de qué puede ser. Pero yo sabía que eso no podía durar mucho. Después de todo el Oeste existencial está en todas partes. Estoy pensando en irme otra vez lejos, muy lejos, muy lejos de mí mismo. Donde ni siquiera yo pueda ya reconocerme.

viernes, 3 de febrero de 2012

Tomo nota

Algunas veces pienso algo que quiero anotar pero siempre ocurre cuando no llevo encima la maldita libretita de notas y si la llevo no me apetece nada anotarlo. Tengo un montón de esas libretitas, poco moleskines, que compré pensando lo necesarias que serían para esos momentos pero que una vez compradas ya nunca caigo en la cuenta de que hay que llevarlas. Podría hacer las anotaciones en el móvil que creo que tiene alguna aplicación para tomar notas, inventada para que sea lo más difícil posible encontrarla y aún peor hacer la anotación, aun con teclado alfanumérico. Ya sólo me queda pues el recurso de la servilleta de papel y el bolígrafo prestado, recurso que a veces uso y que luego tiro conscientemente a la papelera (justo después de hacer la anotación). Al fin me llevo la maldita libretita y anoto las ideas sobre las que me gustaría hacer un artículo para el periódico, los libros que me gustaría leer, la música que me gustaría escuchar, las películas que me gustaría ver y ya puestos la idea que se me había ocurrido para una entrada para el blog que me gustaría escribir. Y finalmente ni escribo esos artículos, ni leo esos libros, ni veo esas películas, ni escucho esa música ni por supuesto escribo la maldita idea que se me ocurrió para la entrada del blog pero eso sí, anotadas están.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Cutrebar de toda la vida

El almeriense capitalino -qué horror de palabra- es un ser ávido de bares con tapas monumentales. Busca con fruición aquel bar que llame tapa a un plato combinado y ración a esas cosas que nadie va a pedir. Lejos de las rutas gastronómicas de alcurnia están los bares de barrio e incluso los bares de pueblo, de pueblos sin barrios, de pueblos de toda la vida. Bares sin periódico en pueblos sin barrios. Bares con solería pero sin solera, sin fotos de famosos que hayan pasado por allí, porque no han pasado. Y los entendidos, tampoco. Hay un ambiente de moscas sin moscas, de azulejos baratos, de guías de teléfono con páginas amarillas y amarillentas, de teléfonos de monedas. Es posible que esté la fotografía en blanco y negro y el almanaque. En Almería un bar donde no te pregunten qué quieres de tapilla no es un bar, es una funeraria, es una ventanilla para comprar timbres de una peseta a funcionarios tristes. No son bares para hacer libros ni echar fotografías, ni para conocer al dueño. Donde no hay caché que valga. Es una pena que tengan que decir la cuenta en euros y no en pesetas de toda la vida, a ver qué tienen ellos de euro, ni siquiera las moscas son europeas, son moscas imaginarias, mediterráneas, levantinas. Un europeo que se precie prohibiría las tapas monumentales y las llamaría platos combinados o, peor raciones, ésas que un almeriense sabe que nunca se piden.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Necesitamos otro Einstein.


En 1887, Michelson y Morley llevaron a cabo probablemente el experimento más importante de toda la física. Y simplemente lo único que hicieron fue medir con precisión la velocidad de la luz. Esto, que parece muy sencillo, no lo es tanto si queremos que el movimiento terrestre no influya en nuestras mediciones. Imaginemos que queremos cronometrar cuánto tarda una persona en dar una vuelta a un estadio de atletismo. Todos estaremos de acuerdo en que algo clave para cronometarlo bien es que nosotros no nos movamos del punto donde le damos a empezar al cronómetro ya que si nos movemos en sentido contrario al corredor falseamos el tiempo a su favor y si nos movemos en el mismo sentido lo falseamos en su contra. Pues lo mismo le debería pasar a la luz ya que el elemento donde se sitúa el instrumento de medida, en este caso la Tierra, está en movimiento bien a favor o en contra de ella, falseando los datos. Michelson y Morley dieron con la forma de medir la velocidad teniendo en cuenta el movimiento terrestre. Sin embargo, el resultado de las mediciones fue que, se tuviese en cuenta el movimiento de la Tierra o no, la velocidad de la luz era la misma, lo cual, evidentemente, dejó perplejos a todos los físicos, empezando por ellos mismos. El experimento se repitió muchas veces intentado encontrar dónde estaba el error, pero no lo había. Fue necesario que llegara Einstein y en 1905 explicara este fenómeno. La velocidad de la luz (en el vacío) no depende del movimiento del observador, y es por tanto una magnitud absoluta. Para que esto fuese posible, el tiempo debería ser relativo. Nacía así la Teoría Especial de la Relatividad que, por cierto, no dice que todo sea relativo sino todo lo contrario, que hay algo que no es relativo: la velocidad de la luz en el vacío. Al principio nadie le hizo caso ya que la teoría de moda era la existencia de un éter misterioso que influía en todas las mediciones. Precisamente Michelson y Morley buscaban constatar la presencia de dicho éter. Con bastante reticencia por parte de la comunidad científica, la idea, estrafalaria por entonces, de que la percepción, y, por tanto, la medición del tiempo dependían de la velocidad del observador, tuvo que ser aceptada dando a torcer un brazo que llevaba en alza más de 200 años. La teoría del movimiento de Newton, vigente desde la publicación del libro Philosophiæ naturalis principia mathematica en 1687, establecía como condición necesaria la existencia de un tiempo absoluto desde el cual Newton ponía los cimientos de la física tal y como la entendemos ahora. Nadie osó contradecirle, aunque estaba implícito en dicha teoría que algo faltaba, para lo cual se echó mano del famoso éter. Pero no lo hubo. Al final, las ecuaciones del movimiento de Newton sólo eran válidas a velocidades pequeñas donde los efectos relativistas son despreciables. Una consecuencia de la Teoría Especial de la Relatividad es que la velocidad de la luz nunca podía ser superada ya que sólo hay dos opciones, que la masa del cuerpo sea cero, condición que sólo cumplen los fotones, -los componentes de la luz, que tienen energía pero no masa-, o que la energía del cuerpo sea infinita, lo cual no es físicamente posible. Los neutrinos son partículas subatómicas, más pequeñas que el átomo, que están cerca de cumplir la condición de masa cero. Y éstos, al menos según un reciente experimento, han superado la velocidad de los fotones, o sea, la velocidad de la luz. Se realizarán muchas repeticiones y comprobaciones del mismo. Si se encuentra el error la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein seguirá siendo válida para cualquier caso. Si no será un experimento tan o más importante que el de Michelson y Morley y cambiará la forma de ver (y estudiar) la física de los últimos 100 años. Necesitaremos, pues, otro Einstein para explicar el fenómeno.

lunes, 19 de septiembre de 2011

El nuevo robot aspirador

El nuevo robot aspirador llegará pronto a nuestros hogares. Pronto seremos felices. Incluso se recargará solo yendo hacia su fuente de energía. Será como una mascota, como un extraterrestre, como un ET vestido de chacha. Podremos repantingarnos en el sofá y ver una película de serie B mientras el nuevo robot aspirador hace su tarea silencioso y obediente. No sabremos que hacer con las calorías que antes gastábamos y engordaremos inevitablemente. El universo acumulará un exceso de energía no gastada. En las chatarrerías y depósitos de viejos electrodomésticos se hacinarán los viejos armatostes, obsoletos. Y grupos de música rock de nuevo cuño harán canciones sobre el nuevo robot aspirador. Y nosotros nos creeremos dioses. Dioses que ya no tienen nada que hacer. Subirán las audiencias de la tv basura al tiempo que el nuevo robot aspirador recogerá la basura de todos los suelos, lo sucio, la mugre. Y pronto caeremos en discusiones bizantinas sobre filosofía, ociosos. Tendremos tiempo de leer lo cual será un castigo por nuestra soberbia Y seremos más eléctricos, más domésticos. El nuevo robot aspirador leerá poesía y aprenderá a llorar.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Plan B

Ir a la inauguración de ARTE GIRA MOVING, en la Escuela de Arte de Almería, en la Plaza Pablo Cazard, 1 y ver que pasa allí. A las 20:00. Quedarse en casa viendo la tele, viendo Una Historia de Zinemaldia, en la 2, a las 20:30. Leer cosas que no han sido recomendadas en los últimos diez años, ni por tus amigos, ni por las revistas, ni por los suplementos culturales, ni por los culturales suplementos. Tomar de postre helado helado. Desconectar todos los teléfonos y todos los proveedores de correo electrónico. Escuchar a Bowie. Probable cerveza con su tapa o ir directamente a ver a El Lunático, en Mae West, Parque Nicolás Salmerón, 9, a las 22:00 o 23:00 según fuentes, entrada gratis hasta completar aforo. Y más probable cerveza, ahora sin tapa. Escribir. Dormir.




miércoles, 7 de septiembre de 2011

Viaje en el tiempo.

Esta mañana me he levantado temprano como un niño el día de los Reyes Magos ansioso por ver publicado mi primer artículo como columnista de opinión en un periódico, el Diario de Almería http://www.elalmeria.es/ y creo que he sido el primero en llegar al quiosco. Antes de comprarlo he abierto el periódico, lo he hojeado buscándolo pero no lo he visto por ninguna parte. Me he sentido confuso ya que un rato antes lo había visto publicado en internet http://www.elalmeria.es/article/opinion/1058654/sabina/amp/cia.html. He ido a una cafetería y lo he escudriñado hoja por hoja, pero nada. Incluso he llamado al periódico pero no contestaba nadie. Luego me he dado cuenta de que la fecha del periódico era del pasado viernes día 02 de septiembre. Había viajado en el tiempo, cinco días antes. Pero no, simplemente el primer periódico del montón era un encargo de un periódico atrasado que he cogido yo por error. Debajo estaba el periódico de hoy miercóles 07 de septiembre con mi artículo. Espero que os guste y que os haga los días cortos y no tan largos como un día sin periódicos.

Enlace Diario de Almería : http://www.elalmeria.es/
Enlace artículo: http://www.elalmeria.es/article/opinion/1058654/sabina/amp/cia.html

jueves, 28 de julio de 2011

Herminia o como tirar la casa por la ventana.








No en sentido metafórico sino en sentido estricto. Tirarlo todo, deshacerse de telarañas, baúles de prejuicios, de esa ropa que sienta tan mal. Mirar por la ventana y salir a la calle. Y leer una nueva revista que en todos los sentidos también tira la casa por la ventana. Sus autores/colaboradores, Camilo de Ory, Florencio Aparicio, Anxo F. Counceiro, Vriginia Aguilar Bautista, Miguel Marzo Solís, Germán Muñoz Giménez, Ana Cendrero, José Luis Arranz, José Pablo García, Aida Vicuña, Elías Arriero, R. Granados y un servidor. O sea, lo mejor y lo más reluciente del planeta Facebook. Nuevas generaciones, viejas generaciones, esqueleto de letras, volar entre tus páginas. No dar por sentado lo que no está sentado. Ya disponible o casi. http://www.herminia.es